Ayer tuve una idea. Suelo tener varias en un día, pero las desecho en pocos minutos. Algunas son absurdas, otras carecen de fundamento, y otras me parecen tan perfectas que dudo que lleguen a funcionar.
Pero la idea de ayer... Parece tan inútil, carece tanto de sentido que quizás por ello la quiero llevar a cabo.
Me llamo Salvador Garrido y soy profesor. Estoy viejo, tanto que hace tiempo que perdí la cuenta de cuantos años tengo. Lo único que sé es que ya hace varios que debería de estar jubilado.
Pero sigo trabajando. Soy el tutor de una clase de unos chavales de unos once años que son para mí como una familia. Llevo educándolos lo mejor que sé unos cuatro cursos, y no me canso de ellos. Me gusta pensar que soy como un padre para esos locos.