“Me ajusto a la vida pero la vida no es justa”
-Rafael Lechowski
 |
| Club Nazaret. 6 de Junio de 2015. |
En el título pone desarte. Es una palabra que no existe, no la busques en el diccionario. Tampoco te eches las manos a la cabeza. He pretendido jugar un poco con el lenguaje uniendo el prefijo “des” y la palabra “arte”. Quizás al leerlo la primera vez has creído entender “desastre”, pero no te preocupes. En cuanto a significado, son lo mismo.
Para todo aquel que no lo sepa, soy de una ciudad de la provincia de Cádiz llamada Jerez de la Frontera. Dicha localidad tiene muchas cosas buenas, entre ellas su incontable cantidad de artistas –músicos, poetas, pintores, etcétera –un vino exquisito con reconocimiento a nivel internacional, el campeonato del mundo de motociclismo y una gran tradición con el mundo del caballo. Además, cuenta con una de las mejores ferias del país, la cual ha estado siendo celebrada durante esta semana. Sin embargo, estos días su nombre no ha sonado por nada de eso. Si has oído hablar de ella en las últimas horas en los medios de comunicación y/o en las redes sociales, supongo que adivinarás de qué va esto.
Un abrazo.
DesArte
José Tomás no ve nada. Está encerrado. No entiende muy bien qué está pasando, pero ahí está él, siendo comido por el miedo. No sabe cómo ha llegado a ese habitáculo negro y frío. En su memoria se arremolinan imágenes en las que se ve a sí mismo siendo atado y soportando el peso de sacos de arena en el cuello. Él, mientras sufría, les gritaba a sus captores.