domingo, 17 de mayo de 2015

Veinte micro cuentos y una vida

Hoy he empezado a twittear micro cuentos que han gustado bastante, así que he escrito esta entrada con veinte micro cuentos y tres reflexiones cortas que escribí hace unos dos años, aunque parezca mentira. Me avergüenzo un poco de ellas, pero me traen buenos recuerdos y quería compartirlas con vosotros. Para mi gusto, Futuro Imperfecto es la única que se salva de las tres…
Bueno, aquí os lo dejo, un abrazo.

Veinte micro cuentos y una vida
1.      “Venga, cobarde, dispara”, dijo apuntando al espejo.
2.      Y lo peor es que Adán, aun sabiendo que le echarían del paraíso, mordió la manzana prohibida para no separarse de Eva.
3.      Y cuando le decapitaron, se volvió loco al perder la cabeza.
4.      Y cuando no pudo más se suicidó, arrojándose al vacío que sentía por dentro.
5.      Y de lo único de lo que se arrepintió al saltar de la azotea, fue morir sin llegar a saber qué decía ese WhatsApp que le había vibrado en el bolsillo mientras veía más y más cerca el suelo.
6.      Dame un beso, dijo la cobra.
7.      Dispárame, yo ya estoy muerto.
8.      Sonreír es de valientes, dijo el cobarde, sonriendo.
9.      Tras cerrar la puerta y tirar la llave, se dio cuenta de que en realidad el paraíso no era tan bonito como lo anunciaban.
10.  “Sácame de aquí”, le dijo al mismo que la había secuestrado. Y él, encantado, le abrió la puerta con una sonrisa y la dejó marchar, pero horas después, en un bonito traje de madera de pino.
11.  Y meses después de jurar aquello de “hasta que la muerte nos separe”, ambos ya estaban buscando algo que los resucitase.
12.  El problema de estar en una nube es que no hay suelo, pero eso él no lo sabía, y al dar un paso, se precipitó a la realidad.
13.  En cuanto leyó aquello de: “El día que no sonrías será un día perdido”, dejó de perder días, pero ya sólo sonreía por compromiso.
14.  Cuando ella dijo que él era su vida no sabía que se estaba suicidando.
15.  Ambos tenían como lema eso de: “Yo nunca me enamoro”, y por no contradecirse, siguieron andando solos.
16.  Un día se confundió, y le dijo “Te quiero”. A día de hoy sigue confundiéndose, encantada.
17.  Y el millonario, tras tomarse el desayuno envenenado que su hijo le había preparado, se alegró de haber cambiado el testamento a sus espaldas antes de caer al suelo, muerto.
18.  Él dice que se hizo policía por el uniforme. Hoy, mientras golpea a un manifestante, admite en su subconsciente que lo hizo para que la porra reglamentaria supliese su falta de virilidad entre las piernas.
19.  Y tras tantos “Te amo” que ella se creyó, empezó a pensar que sería un gran actor.
20.  “Si te vas a ir, apaga la luz, que no quiero ver cómo te vas”, le dijo, pero antes de que ella pudiese darle al interruptor ya se habían fundido los fusibles.
Vida
Pretérito simple.
Así de sencillo. Podemos pasarnos a vida pidiendo perdón, martirizándonos por lo que ha ocurrido o, por el contrario, aun pidiendo perdón -porque no es recomendable tener enemigos, por divertido que sea- debemos mirar hacia delante.
Debemos dejar atrás a esas personas que, aunque nos hicieron pasar los mejores momentos de nuestra vida, ya no tienen sitio en ella. Y sí, sé que es difícil, sé que ahora mismo piensas que no puedes hacerlo. ¿Que por qué? Porque estás jodidamente enamorado de esa persona, y piensas que sin ella nada es igual. Pero os voy a decir algo más, quizás metiendo el dedo en la llaga. ¿No eras feliz antes de conocerla? Yo me respondo, sí. Demasiado feliz. ¿Que lo fuimos aún más a su lado? Puede, pero pensad que hay más en el mundo. No todo se resume a una persona. Somos 7.000.000.000 en el planeta. ¡Anda! Cuantos ceros, ¿No? Veo que vas pillando la idea. Que sí, que está muy buena, que es muy simpática, que es maravillosa, que tiene todo lo que buscas... Pero sete sincero. Con esa persona, ahora peleas, sufres y discutes más de lo que ríes y disfrutas a su lado.
Y venga, llámame como me quieras llamar, pero por desgracia, la tuya y la mía, son la misma historia siempre. Todo se repite. Nada de lo que tú hayas hecho no lo ha hecho alguien antes. La historia es muy larga, y algo habría que aprender de ella.
Y venga, que no todo es tan malo. Suerte, y vive la vida, que por mucha mierda que le metan, sigue habiendo sólo una.
Alejandro Berraquero 9-Diciembre-2012

Presente compuesto.
Porque lo difícil es saber aprovechar cada instante. Sin estupideces, centrándose en lo que importa. Ya sabes, todo eso de "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" y eso de "vive el momento". Pero supongo que esto te lo habrán dicho muchas veces y veo de poca originalidad caer en el pecado de reincidir en ello. Si no has hecho caso a quienes te han aconsejado es porque no has querido. Has preferido seguir a tu manera. ¿Pero eso es lo correcto?
Dejad que me explique. Me refiero a eso de "ayúdame, que necesito que alguien se preocupe por mí". Esa necesidad del ser humano de querer y ser querido, pero que llevada al extremo puede llegar a dar pena. Y eso, como todo el mundo sabe, no es recomendable.
Y bueno, dicen -según me han contado, no sé si es cierto- que las palabras dichas se las lleva el viento, pero las escritas permanecen. No sé si es cierto o no, pero si has perdido el tiempo leyendo esto, al menos algo se te habrá quedado en la memoria. O eso espero.
Alejandro Berraquero 10/Diciembre/2012

Futuro Imperfecto.
No, la vida no es de color de rosa -o de cualquier otro color del que, en tus sueños, hayas decidido pintarla-. La vida tiene muchos colores. Demasiados. La vida, esa querida hija de puta, te tiende emboscadas a lo largo del camino. El frenesí del "aquí te pillo, aquí te mato", como se dice popularmente. Y es que aunque la vida está echa a base de segundas oportunidades, cada ocasión es peor que la anterior. No hay nada como la primera vez, ¿No?
Así que si en algún momento lloras, maldices y  piensas rendirte, para el carro. Que aunque una ocasión como esa no vaya a volver a suceder, no significa que no pueda venir otra por otro camino, que sea -lee, no es ninguna barbaridad- incluso mejor que aquella que has dejado escapar.
Y el destino, que está hecho un maricón, no es ningún estratega de elite. Cualquiera puede controlarlo o moldearlo a su gusto.
¿Y qué más decir? No llores, que es de mala educación.
Venga, un abrazo.
Alejandro Berraquero. 10/Diciembre/2012

Por Alejandro Berraquero, a 26 de Octubre de 2014 en hastaquesecolapselainspiracion.blogspot.com

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